5 %
Empresas que generan valor a escala con IA
Buenas prácticas
Manifiesto AISHA: por qué defendemos la inteligencia artificial y por qué exigimos que se use de forma responsable
Solo el 5 % de las empresas genera valor real a escala con IA. El 75 % de los proyectos no alcanza el ROI esperado. Y ningún proveedor publica datos completos de lo que consume.
La IA funciona y tiene un potencial transformador real. Pero se está desplegando sin transparencia, sin medir su impacto y sin planes para quienes se quedan atrás. AISHA existe para cambiar eso: medir antes de opinar, optimizar antes de eliminar, decidir con visión sistémica.
5 %
Empresas que generan valor a escala con IA
75 %
Proyectos sin ROI esperado
92 M
Empleos desplazados antes de 2030
0
Proveedores con datos completos de consumo
Medición directa publicada
1
Google Gemini
Dato sin metodología
1
OpenAI ChatGPT
Sin datos publicados
8
Anthropic Claude, Midjourney, Suno, Runway, Ideogram, Udio, OpenAI GPT-5, xAI Grok
Solo el 5% de las empresas que invierten en inteligencia artificial genera valor real a escala. El 75% de los proyectos no alcanza el retorno esperado. Y mientras tanto, la industria invierte más de 500.000 millones de dólares anuales en infraestructura, sin que ningún proveedor publique datos completos y verificables de cuánto consume.
Esos tres datos resumen por qué existe AISHA.
Hay que decirlo de entrada porque el matiz importa: AISHA no existe para frenar la inteligencia artificial. Existe para que funcione mejor, para más gente, durante más tiempo.
La IA bien usada no deshumaniza. Ensalza la humanidad.
Permite que un médico dedique más tiempo al paciente y menos al papeleo. Que un profesor personalice la enseñanza para cada alumno. Que un investigador explore miles de hipótesis que una vida no bastaría para probar. Que un emprendedor con una idea y sin equipo construya un prototipo funcional.
1.400 megatoneladas de CO₂ anuales. Eso es lo que las aplicaciones de IA en optimización energética, predicción climática y descubrimiento de materiales podrían reducir para 2035 — entre 3 y 4 veces más que las emisiones de todos los centros de datos del mundo.
Esos beneficios son reales, están documentados y merecen ser potenciados.
En toda la industria de la inteligencia artificial, solo existe una única medición directa de producción publicada: Google reveló que una consulta mediana a Gemini consume 0,24 Wh. Es la única cifra verificada.
De 415 TWh a 945-1.580 TWh. Eso es lo que crecerá el consumo de los centros de datos globales entre 2024 y 2030. Equivale a sumar el consumo eléctrico de Japón al sistema global.
La energía que consume la IA no es un detalle técnico. Es una cuestión de sostenibilidad planetaria. Y se está desplegando a ciegas.
Los hiperescaladores invierten más de 500.000 millones de dólares anuales en infraestructura de IA:
Y sin embargo, solo el 5% de las empresas consigue generar valor real a escala con IA. Las tres curvas — mejora técnica, adopción empresarial y monetización sostenible — avanzan a velocidades muy distintas. Y el capital va por delante de todas.
92 millones de empleos desplazados antes de 2030. Esa es la proyección del World Economic Forum. La promesa de que “la IA creará más trabajos de los que destruya” puede ser cierta a largo plazo, pero a corto plazo, la reconversión va mucho más lenta que la automatización.
La IA no es un sustituto de seres humanos. Es una herramienta de productividad que debe empoderarlos. Pero eso solo ocurre cuando se despliega con un plan.
En AISHA operamos bajo un marco de tres principios que aplicamos a todo lo que hacemos:
Toda recomendación se basa en datos cuantificables. Si no hay datos, la primera recomendación es establecer un sistema de medición. No se puede optimizar lo que no se mide, y no se puede regular lo que no se conoce.
Cuando Google publicó su medición de 0,24 Wh por consulta, no perdió cuota de mercado. Ganó credibilidad. El resto de la industria puede hacer lo mismo.
Antes de recomendar prescindir de la IA, hay que agotar todas las vías de optimización: modelos más pequeños para tareas sencillas, infraestructura más verde, rediseño de procesos, caching de resultados.
46 veces. Esa es la diferencia de consumo que Bertazzini et al. encontraron entre el modelo de imagen más eficiente y el menos eficiente. La elección del modelo no es neutral.
Cada decisión sobre IA tiene ramificaciones ambientales, económicas y sociales. Un ahorro de costes que destruye empleo sin plan de reconversión no es optimización — es externalización del coste a la sociedad.
No somos un think-tank académico ni un medio de noticias de IA. Somos una plataforma de divulgación, educación e investigación con un propósito claro: que personas, empresas y reguladores puedan tomar decisiones informadas sobre inteligencia artificial.
Investigación rigurosa. Informes basados en verificación cruzada de múltiples fuentes de IA independientes. Cuando tres sistemas de IA desarrollados por empresas competidoras llegan a las mismas conclusiones investigando por separado, esas conclusiones merecen atención.
Herramientas prácticas. Una calculadora de huella de IA para saber cuánto consume lo que usas. Un test de madurez para empresas. Un selector del modelo más eficiente para cada tarea. Gratuitas, abiertas, útiles.
Contenido accesible. Artículos que explican lo complejo sin simplificarlo. Datos con contexto. Diagnósticos con soluciones. Ni alarmismo ni complacencia.
Usamos inteligencia artificial para producir nuestro contenido. No una sola IA: múltiples modelos según la tarea — Claude, Gemini, GPT, Codex, DeepSeek y otros. El modelo adecuado para cada trabajo, exactamente como predicamos.
Esto no es una contradicción: es coherencia. Y cuando analizamos a los proveedores de IA — incluidos los que usamos — aplicamos el mismo estándar crítico a todos.
Si nosotros, un proyecto pequeño, podemos ser transparentes sobre cómo generamos nuestra investigación, las empresas que facturan miles de millones no tienen excusa para no serlo sobre sus productos.
Si eres usuario de IA: Empieza por saber cuánto consume lo que usas. Nuestra calculadora de huella te da una estimación en 30 segundos. Y recuerda: el modelo más pequeño que resuelva tu tarea es siempre la mejor elección.
Si diriges una empresa: Antes de escalar un proyecto de IA, calcula su coste total — no solo el precio de la API, también la energía, el mantenimiento y el impacto en tu equipo. Bajo el marco CSRD europeo, tu huella de carbono incluye los servicios de IA que contratas.
Si eres desarrollador: Elige flash/mini por defecto. Activa razonamiento solo cuando lo necesites. Cachea resultados. Cada decisión de arquitectura tiene un coste energético que se multiplica por millones de usuarios.
Si trabajas en política o regulación: La medición es posible hoy, sin nueva tecnología. Lo único que falta es voluntad. Y la protección del empleo en la transición no es opcional — es una obligación.
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